Construye tu propio Dios 3

contruye-tu-propio-dios-3(Continuación 2) Cuando comienzo hablando de la Lista de Dios es quizá esta la propuesta más insulsa pero la más sensible, en la idea de acercar a Dios a nuestro universo terrenal, popular y simple, para comprenderlo. Quizá si comprendemos a Dios nos comprenderemos a nosotros mismos, y disminuiremos el diabólico miedo.

Sobre lo que cita Ayn Rand, que los del lado de la Fe no quieren lo que existe, lo racional, prefieren creer en otras cosas, yo diría que guarda relación con el miedo. Y aquí hago hincapié sobre una definición del cerebro, complicado órgano que controla todos nuestros actos y proyecciones. El cerebro tiene una composición lógica aun no comprendida, aun no enmarcada correctamente, que maneja una dialéctica indescifrada del todo, empezando porque son tres cerebros en uno y se estima que sobre las decisiones recae la intervención de los tres: el uno que actúa desde lo más primitivo e instintivo, un cerebro sin lenguaje (límbico) y otro cerebro con tanto acerbo que acosa el diario pensamiento.
Por lo tanto resulta muy normal que le temamos a un ”algo”, a lo que no entendemos o es muy complicado, a lo que toca demasiado nuestros sentidos, a lo que va más allá… y en eso la Fe interviene. No creer en nada nos aleja también de creer en maleficios y demonios. Si, así como lo están leyendo, le tememos a nuestro cerebro, a nuestros pensamientos. Le tememos a nuestra mente de 70 mil pensamientos diarios, le tememos a nuestras decisiones, y en ese discurrir del tiempo sin que podamos hacer nada, los que peor lo soportan no pueden salir del constante auto saboteo mental y se van a la iglesia.

Puede que sea menos atemorizante pertenecer a una Fe que castiga levemente, a través de su clero y designios de la Biblia, y no estar sometidos diariamente a la complejidad de comprender el universo y encontrarnos a sí mismos. Yo mismo me altero cuando veo que suceden cosas tan malas pero también tan buenas, aleatoriamente, como parte del libre albedrío, de la fuerza universal… o fuerza inmaterial. (Recuerdo mi estado de comprensión de las cosas cuando murió mi hermano)

“La religión, aunque espiritual, nunca ha sido tan profunda”

Históricamente las religiones se quedan cortas, todo posible razonamiento se limita por su deseo de poder y las carencias culturales. En la antigüedad y en la actualidad se ha castigado el pensar mucho, ir más allá, investigar. Muchos de los filósofos y científicos que instalaron las bases del conocimiento actual fueron perseguidos, presos o asesinados. Personajes como Copérnico, Kepler, Descartes y Galileo, se escaparon de la persecución de la religión. Otros corrieron con peor suerte, como Giordano Bruno o Juana de Arco que fueron asesinados por la inquisición. En tiempos modernos la lista se ha ampliado a científicos asesinados o desaparecidos por estar relacionados con algún descubrimiento que pudiera afectar los intereses políticos o económicos de un sector, demostrando como el avance de la ciencia puede ser refrenado.

LA MAGIA DE DIOS

Quizá Dios no existe pero, ¿crees en la magia? ¿La magia que hacen los magos podríamos catalogarla como cosas de Dios?

Vamos a especular un poco. Tendríamos que admirar a los magos, pues hacen cosas mágicas, desaparecen y aparecen objetos en nuestras narices sin que entendamos cómo, realizan actos de magia que nos dejan literalmente “boquiabiertos”. Hoy en día un mago o ilusionista puede meterse una espada de un metro hasta el fondo de sus entrañas, convertir agua en vino, desaparecer a una persona tras una manta de seda, y hasta caminar sobre el agua. El proceder natural no tiene tiempo ni forma pero si carácter.

¿Son las obras de Dios magia? ¿Jesús y Moisés eran magos? Una cosa está clara, los magos no nos hacen sufrir, todo lo que ellos fabrican con sus argucias, hace parte de nuestro entretenimiento, lo hacen con el fin de que pasemos buenos ratos; después de los actos de magia nos vamos a casita contentos y no precisamente necesitamos que nos delaten los trucos, no nos hace falta, no lo necesitamos, nos quedamos en la tierna colcha de la humildad. Dios es una idea global y es tantas cosas al mismo tiempo. La palabra ubicuidad solo cabe en la idea de Dios, es el carácter de Dios.

Es cierto que cada uno debe buscar la autoconciencia y en ella a Dios. Tengamos claro que si la autoconciencia y la conciencia fueran el pensar que Dios no existe, buscaremos una serie de razonamientos lógicos, científicos, materiales; pero si nos remitimos al sentido de la latencia del ser vivo, de la chispa providencial, del simple hecho de vernos en la profundidad de nuestros ojos brillantes, entonces no hay otro camino más lógico que la idea de Dios, nada lo explica mejor.
Ahora me quedo corto de palabras, de hecho lo que más detiene mi escritura es la falta de fluidez verbal, en este tema tan inspirador y espiritual. Sin embargo no es cuestión de vocabulario, es cuestión de que el cerebro tiene un lenguaje que no siempre es congruente con lo que sale por la boca. El cerebro tiene una idea de las cosas para lo cual el lenguaje moral, pero también la lingüística de trasferencia y el vocabulario que vamos inventando y publicando, se quedan cortos. Pero este tema sobre lo que tiene que decir el cerebro y lo que finalmente dicen las palabras lo trataré en otro libro.

Sin embargo sobre ese invisible e indescriptible ente omnipotente hay que usar un término, y digamos que el vocablo más global es “DIOS”. (Continúa 4)

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2 Comments

  1. […] ¿Por qué desear y esperar otro mundo “mejor” que algunos como la revista Atalaya asemejan a una caricatura?, ¿por qué dejar de disfrutar el ahora? La Biblia se contrapone y contradice a la belleza y perfección de la creación, buscando un mundo mejor en otra vida insospechada. Deduciré según La Biblia que el universo bello y perfecto de la creación solo duró la edad de Adan y Eva, es decir como 24 años ¿De ahí para adelante Dios nos viene obligando a padecer una mala vida? ¿Parimos hermosos niños para seguir sufriendo el castigo “original”? ¿Es esto justo en los parámetros de justicia de Dios y justo para nosotros si somos creyentes de ese mismo Dios? ¿Debemos seguir negándonos a la belleza del amor latente, que se vive, se entrega y se da? ¿Debemos negarnos a la flor, la mariposa, la música, la mirada tierna de un bebé, la delicia del despertar, la blancura e inmensidad de una playa? Como dijo Ayn Rand: quien acepta su creencia por fe, destruye su confianza y la validez de su propia mente. (Continúa 3) […]

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  2. […] (Continuación 3) El Zohar, que se estima es un impresionante instrumento milenario de poder para conectar con el 99% de nuestro ser, la otra realidad. Este 99% se encuentra fuera de lo físico, en dimensiones ocultas, y es la fuente de toda nuestra sabiduría, nuestra sanación, nuestra energía y nuestra creatividad. A veces deseamos esa elevación en la que queremos sostenernos, por eso todo lo que tenga que ver con el entretenimiento es bueno, la magia, la creencia. ¿Por qué pagamos por entretenimiento? No se, pero me encanta ir al teatro, no se, pero me voy a ver el partido de futbol, a ver tocar guitarra, a ver a un loco lanzarse de un trampolín. En el análisis de la Lista de Dios subyace la búsqueda que debemos hacer del por qué de Dios y el cómo Dios; gozamos de la visualización perpetua de Él sin observarlo, y a parte queremos creer en Él necesitando verle en carne propia, y en esa necesidad inoficiosa de su imagen física nos desencontramos consigo mismos. En esa búsqueda a través de nuestros banales sentidos básicos nos desconcentramos de lo verdadero, de la esencia… no vamos a poder acompañarle cuando comprendamos en nuestros terrenales términos lo que es sobrellevar una lista como la que nosotros le ataviamos. “Cuando escribo la Lista de Dios me remito a la labor de aprender a comprender a Dios” Con jocosidad observemos esta comparación con Papá Noel. Papa Noel podría decirse que existe; y Papa Noel tiene una lista de regalos, como Dios tiene su lista. Deja que un señor gordo de barba blanca disfrazado de rojo, sea visto por tus hijos saliendo por la ventana, con una bolsa de regalos. Esos niños durante muchos años han creído en Papá Noel ciegamente; discute con tus hijos por qué estaba la ventana abierta, que se podían entrar los ladrones, que si el mismo Papá Noel podría ser un embustero ladrón, que cómo hace para llevar tantos regalos a tanta gente en tan poco tiempo… nada de eso importa. Y siéntate a explicarle a tu hijo sobre la humanidad y terrenalidad de este pintoresco personaje, que tu hijo se va a reír y te va a decir “mamá tu no sabes nada de Papa Noel”, y acto seguido te va a enseñar con lujo de detalles quien es verdaderamente Papa Noel. El diseño del cerebro humano es ilusorio, fantástico y caprichoso. La razón no representa a la mente. El neocortex (cerebro racional) es solo una parte de este controvertido órgano. Voy a hacer un ejemplo muy concreto: Juan va a la iglesia ataviado con sus mejores trajes, en el supuesto que su religión es cristiana y hay que presentarse bien ante el señor. Se sienta en una banca, se deja impregnar de la solemnidad del recinto, se pone espiritual y empieza su oración: Acto de entrega de felicidad número X Dios mío, por favor ayúdame a salir adelante para poder ver a mi hijo que está en el exterior, que me salgan los contratos. Dios mío, también te pido que ayudes a mi tio a salir de ese cáncer que lo tiene postrado tantos meses en la cama. Dios, por último, ayuda a mi vecina, es una anciana que conozco hace años, para que se cure de su llaga, y esta solicitud la cierro con una serie de padrenuestros y avemarías, y me voy a casa aliviado. Dios está allá arriba, presto a este pedido… “El señor Juan necesita un tiquete de avión para ir a ver a su hijo… ¿o será mejor que su hijo viaje a verle a él, y como cuanto tiempo sería, 3 días o un mes? Que sane la pierna de la anciana… ¿cuánto querrá que dure la anciana con tantos años encima, o de verdad solo se trata de sanar la herida sin importar nada más? Y los contratos como los querrá y en qué fechas y con qué cláusulas… es que si me lo explicara mejor” Si contemplamos entre 3 y 4 situaciones a resolver por día y esto lo multiplicamos solo por mil millones, nos da un aproximado de 4 mil millones de favores, sin contar los que van sumando día tras día. Si tenemos en cuenta que además tiene que deducir cómo resolver los problemas, la cosa se complica más, los planteamientos son muy generales, nada especificados. Bueno, entonces vamos a tener que suponer también que siendo Dios debe incluso adivinar las características y resolución de los problemas. Si puede ser mago puede ser sicólogo. Pero no hay problema, Dios es todas las profesiones al mismo tiempo y sabrá adivinar la necesidad y solución detalladamente… sino fuera por otra cosa: que cambiamos de opinión supremamente rápido. Puede que a algunos les suene un poco chistoso, ¿que se piensan ustedes, que Dios es una cosa muy seria, algo que hay que respetar muchísimo? Me pregunto si ustedes respetan a Dios. Yo les digo lo siguiente, preocúpense por comprender, comprensión, no se preocupen por entender lo ininteligible, el mundo puede parecer inextricable pero es completamente comprensible, si pones de tu parte. No hace falta hacer el análisis si X o Y persona requiere lo uno o lo otro, simplemente entrégalo; no hace falta que de plano te sobre algo para darlo, sencillamente entrégalo y ya, si te nace hacerlo, sin raciocinio. Incluso si nos fijamos en el idóneo funcionamiento del cerebro neurobiológicamente hablando, es el presentimiento, el sexto sentido, algunos dicen, lo que te dicta el corazón. Apúntate esa mínima tarea en comparación a la espesa y complicada Lista de Dios; aporta un granito de arena llamado comprensión a Dios, comprensión al proceso de Dios, y al proceso del universo. Tenemos una actitud egoísta y deshumanizada frente a Dios, nos gusta la magia sin importarnos cómo se hacen los trucos. Nosotros estamos contenidos en la situación, comprender el proceso es comprendernos a sí mismos, si hay comprensión hay asimilación, si hay comprensión hay procesos sin porqués, la cooperación o colaboración debe estar dentro del proceso de comprensión. Si colaboras y pides a cambio, entonces búscale otro nombre a la colaboración, llámale préstamo, llámale mercantilismo. Si comprendes sufres menos, esa conocida frase de película “Dios, por qué me has abandonado” ¿Por qué? En este caso quizá porque Dios no sea perfecto y ese problemita entre millones se le borró de la lista o se le confundió con otro. […]

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