Construye tu propio Dios 2

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(Continuación 1) Cuando viajaba a su ciudad natal, Cali, parecía perro con pulgas, mantenía inquieto a pesar que estaba en la casa materna con todas las atenciones, se enfermaba mucho, su sueño estaba en la capital, su vida estaba en la capital. Empezó haciendo extras y papeles secundarios en varias producciones de televisión, y anuncios, pero finalmente aprendió mucho sobre cámaras, audio, dirección, producción, y fue contratado como realizador en una de las más grandes canales de televisión de Colombia, ganándose un gran sueldo, codeándose con productores, directores y actores, pero sin dejar de hacer cortometrajes con sus eternos amigos, los compañeros de proyecto de vida con quienes viajó e inició la aventura.

Durante esos años de su vida tuvo 3 hijos que amaba y nunca abandonó. Ahora su proyecto alcanzado era prometedor, alquiló un apartamento cerca del canal para vivir con su familia, empezó a pagar por adelantado un carro, pero decidió comprar una moto para facilitar su transporte mientras le entregaban el vehículo. Una vida intensa que mostraba el fruto del esfuerzo y la pasión, se truncó tras un desafortunado y cruel accidente con un camión, en donde perdió la vida.

DEFINICIÓN DE LA INEXISTENCIA DE DIOS, por parte de la despierta filósofa y escritora rusa, Ayn Rand:

“Dios no existe porque no se puede probar racionalmente. Del mismo modo, el sentido de inexistencia no puede probarse, eso es una ley lógica, por lo que no me pida que pruebe la inexistencia de Dios.

¿Qué pasaría en un universo desordenado? ¿Cuál es el concepto de orden. Y en qué se relaciona con el hecho de que existamos?

Si chocamos entre sí, si hay contradicción, no podemos existir, no puede existir un universo desordenado, nuestro concepto de orden proviene de observar la realidad. En la realidad tiene que haber orden porque es el estándar de lo que existe, cuando alguien acepta algo tan grande como la creación del universo por básica fe, está destruyendo su confianza y la validez de su propia mente”

Luego Ayn plantea la disyuntiva… “Tiene que ser o por razón o por fe, y por eso estoy en contra de Dios, porque no quiero destruir la razón. ¿Que cómo puedo estar contra Dios?”, discutía, en una propuesta muy arriesgada para esta entrevista de los años 50-60, cuando las ideas morales y religiosas estaban más arraigadas. “Yo estoy contra todos los que sostienen esa idea, porque es un permiso de funcionar irracionalmente, de aceptar algo por encima y fuera del poder de la razón, y superior a la razón. ¿Actuando por fe deberás esperar a llegar a otra vida? Debes vivir ahora, y asumir el universo que miras para entenderlo. Si vas conociendo por emoción en vez de razón, significa que vas en contra de la realidad. Mucho peor es ser obcecado, decir que algo existe pero que no te gusta, que prefieres creer en otra cosa, guiándote por emociones y no por la razón”

Por otra parte, gracias a las neurociencias sabemos que en situaciones puntuales el cerebro emocional secuestra al cerebro racional, por lo tanto muchas de las situaciones de nuestra vida que debemos resolver, aunque el cerebro reptil nos puede salvar de momentos extremos, también nos puede llevar al límite de lo irrazonable. Hoy en día está muy de moda hablar de la inteligencia emocional, y vemos que las empresas piden en sus perfiles laborales más que coeficiente intelectual otras características como proactividad y capacidad de trabajo bajo presión.

¿Cómo podemos poner inteligencia en nuestras emociones? Debemos intentar tener conciencia de nosotros mismos, reconocer un sentimiento mientras ocurre. El cerebro primitivo, ese cerebro compulsivo que actúa de inmediato, que se guía por el instinto, nos viene salvando desde épocas remotas pero también puede llevarnos a una vida muy desdichada. La vida es una comedia para aquellos que piensan y una tragedia para aquellos que sienten (David Goleman)

Pero no nos quedemos solo con el aporte de Ayn Rand, que esta disertación apenas comienza. Observemos la contradicción del dogma de Fe al predicar la espera de un mundo mejor, cuando deberíamos observar y deleitarnos con esto que nos rodea incuestionablemente. Incluso como dogma, reza la autoridad de un Dios revelador, por cuanto si es Fe no puede ser al mismo tiempo revelación.

¿Por qué desear y esperar otro mundo “mejor” que algunos como la revista Atalaya asemejan a una caricatura?, ¿por qué dejar de disfrutar el ahora? La Biblia se contrapone y contradice la belleza y perfección de la creación, buscando un mundo mejor en otra vida insospechada. Deduciré según La Biblia que el universo bello y perfecto de la creación solo duró la edad de Adan y Eva, es decir como 24 años ¿De ahí para adelante Dios nos viene obligando a padecer una mala vida? ¿Parimos hermosos niños para seguir sufriendo el castigo “original”? ¿Es esto justo en los parámetros de justicia de Dios y justo para nosotros si somos creyentes de ese mismo Dios? ¿Debemos seguir negándonos a la belleza del amor latente, que se vive, se entrega y se da? ¿Debemos negarnos a la flor, la mariposa, la música, la mirada tierna de un bebé, la delicia del despertar, la blancura e inmensidad de una playa? Como dijo Ayn Rand: quien acepta su creencia por fe, destruye su confianza y la validez de su propia mente. (Continúa 3)

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2 Comments

  1. […] Mi hermano de 35 años se fue a la capital para buscar fortuna en su pasión, la televisión, sin embargo su camino no fue precisamente un sendero de flores frente a las cámaras, él comenzó vendiendo arepas, contando cuentos en los autobuses, haciendo paradas teatrales en la calle, así sufragó sus gastos en las duras y frías calles de Bogotá. Aunque él me tenía mucha confianza, estoy seguro que pasó experiencias y dificultades que no me contó a mí ni a nadie… (continúa 2) […]

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  2. […] (Continúa 2) Cuando comienzo hablando de la Lista de Dios es quizá esta la propuesta más insulsa pero la más sensible, en la idea de acercar a Dios a nuestro universo terrenal, popular y simple, para comprenderlo. Quizá si comprendemos a Dios nos comprenderemos a nosotros mismos, y disminuiremos el diabólico miedo. Sobre lo que cita Ayn Rand, que los del lado de la Fe no quieren lo que existe, lo racional, prefieren creer en otras cosas, yo diría que guarda relación con el miedo. Y aquí hago hincapié sobre una definición del cerebro, complicado órgano que controla todos nuestros actos y proyecciones. El cerebro tiene una composición lógica aun no comprendida, aun no enmarcada correctamente, maneja una dialéctica indescifrada, empezando porque son tres cerebros en uno y se estima que sobre las decisiones recae la intervención de los tres: el cerebro reptil que actúa desde lo más primitivo y desde el sentido de ….. , un cerebro sin lenguaje (límbico) y otro cerebro con demasiado lenguaje que rellena el diario pensamiento. Por lo tanto resulta muy normal que le temamos a un ”algo”, a lo que no entendemos o es muy complicado, a lo que toca demasiado nuestros sentidos, a lo que va más allá… y en eso la Fe ayuda. No creer en nada nos aleja también de creer en maleficios y demonios. Si, así como lo están leyendo, le tememos a nuestro cerebro, a nuestros pensamientos. Le tememos a nuestra mente de 70 mil pensamientos diarios, le tememos a nuestras decisiones, y en ese discurrir del tiempo sin que podamos hacer nada, los que peor lo soportan no pueden salir del constante auto saboteo mental y se van a la iglesia. Puede que sea menos atemorizante pertenecer a una Fe que castiga levemente, a través de su clero y designios de la Biblia, y no estar sometidos diariamente a la complejidad de comprender el universo y encontrarnos a sí mismos. Yo mismo me altero cuando veo que suceden cosas tan malas pero también tan buenas, aleatoriamente, como parte del libre albedrío, de la fuerza universal… o fuerza inmaterial. (Recuerdo mi estado de comprensión de las cosas cuando murió mi hermano) “La religión, aunque espiritual, nunca ha sido tan profunda” Históricamente las religiones se quedan cortas, todo posible razonamiento se limita por su deseo de poder y las carencias culturales. En la antigüedad y en la actualidad se ha castigado el pensar mucho, ir más allá, investigar. Muchos de los filósofos y científicos que instalaron las bases del conocimiento actual fueron perseguidos, presos o asesinados. Personajes como Copérnico, Kepler, Descartes y Galileo, se escaparon de la persecución de la religión. Otros corrieron con peor suerte, como Giordano Bruno o Juana de Arco que fueron asesinados por la inquisición. En tiempos modernos la lista se ha ampliado a científicos asesinados o desaparecidos por estar relacionados con algún descubrimiento que pudiera afectar los intereses políticos o económicos de un sector, demostrando como el avance de la ciencia puede ser refrenado. LA MAGIA DE DIOS Quizá Dios no existe pero, ¿crees en la magia? ¿La magia que hacen los magos podríamos catalogarla como cosas de Dios? Vamos a especular un poco. Tendríamos que admirar a los magos, pues hacen cosas mágicas, desaparecen y aparecen objetos en nuestras narices sin que entendamos cómo, realizan actos de magia que nos dejan literalmente “boquiabiertos”. Hoy en día un mago o ilusionista puede meterse una espada de un metro hasta el fondo de sus entrañas, convertir agua en vino, desaparecer a una persona tras una manta de seda, y hasta caminar sobre el agua. El proceder natural no tiene tiempo ni forma pero si caracter ¿Son las obras de Dios magia? ¿Jesús y Moisés eran magos? Una cosa está clara, los magos no nos hacen sufrir, todo lo que ellos fabrican con sus argucias, hace parte de nuestro entretenimiento, lo hacen con el fin de que pasemos buenos ratos; después de los actos de magia nos vamos a casita contentos y no precisamente necesitamos que nos delaten los trucos, no nos hace falta, no lo necesitamos, nos quedamos en la tierna colcha de la humildad. Dios es una idea global y es tantas cosas al mismo tiempo. La palabra ubicuidad solo cabe en la idea de Dios, es el carácter de Dios. Es cierto que cada uno debe buscar la autoconciencia y en ella a Dios. Tengamos claro que si la autoconciencia y la conciencia fueran el pensar que Dios no existe, buscaremos una serie de razonamientos lógicos, científicos, materiales; pero si nos remitimos al sentido de la latencia del ser vivo, de la chispa providencial, del hecho de vernos en la profundidad de nuestros ojos brillantes, entonces no hay otro camino más lógico que la idea de Dios, nada lo explica mejor. Ahora me quedo corto de palabras, de hecho lo que más detiene mi escritura es la falta de fluidez verbal, en este tema tan inspirador y espiritual. Sin embargo no es cuestión de vocabulario, es cuestión de que el cerebro tiene un lenguaje que no siempre es congruente con lo que sale por la boca. El cerebro tiene una idea de las cosas para lo cual el lenguaje moral, pero también la lingüística de trasferencia y el vocabulario que vamos inventando y publicando se queda corto. Pero este tema sobre lo que tiene que decir el cerebro y lo que finalmente dicen las palabras lo trataré en otro libro. Sin embargo sobre ese invisible e indescriptible ente omnipotente hay que usar un término, y digamos que el vocablo más global es “DIOS”. (Continúa 3) […]

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