Doble moral y conciencia de cambio y estado

Cada momento no, no existen los momentos, son actividades una detrás de otra sin parar. Así como parece que no existe materia, es más, digamos no existe, que quizá la pausa la interpreta, que pareciera que con la pausa se hace, se da, la métrica de la materia… vale, entonces vamos a decir que la materia se identifica con los problemas, los establece, los amasa.

Las cosas y las actividades quizá son lo mismo, sí creo que lo son, y como digo la baja velocidad es lo que permite visualizar más el carácter de masa, de materia, la densidad.

Las cosas van sucediendo como un camino de hormigas, unas detrás de otras; quizá alguna parece que se regresa pero el camino prevalece, la energía de ese camino se mantiene. Puedes lanzar un chorrito de insecticida y quizá borras un pequeño círculo de ellas, una marca de muerte en 50 cm, pero la fuerza del camino persistirá por un lado u otro.

Puedes poner una bomba atómica y el camino de seres se renovará antes o después por otro lado, quizá con más fuerza, es la fuerza de la vida.

No creo que el universo desaparezca, mejor, estoy seguro, solo se puede transformar. No existe el fin.

En el caso de Japón, sufrieron una gran explosión atómica (incluso “atómica”, pues) y actualmente se ha renovado, se ha convertido en uno de los países más desarrollados; muestra de la fuerza de la energía, de la organización de la energía. Si estableces fuerza a tu energía esta se vuelve invencible. La energía de hecho es indestructible.

Sí, la ley del menor esfuerzo vale como la energía general del universo, pero hay que denotar el vigor de esta ley del menor esfuerzo, de modo que no se nos convierta en más masa ese momento; que se nos condense la materia para imprimir energía, nueva energía que sobreponga la decadencia y establezca la marcha, luego torna a ser indestructible casi, bueno, nunca es destructible, siempre se preserva de cierta manera.

La conciencia puede implicarnos en la idea del cambio y podemos a través de la perseverancia forjar cambios, esos que estamos seguros nos brindarán resultados parecidos a lo que deseamos. En todo caso somos energía, definida en positivo o negativo. En la medida que forjemos la propia, la que queremos, la positiva, iremos en el camino CORRECTO. Es cuestión de posición, estamos en el camino de la buena o en el camino de la mala, ¿nos dejaremos poner en el camino de la mala y continuar en esta? ¿Por cuánto tiempo?
Quizá el residuo define la mala, o define la nueva, la naciente, quizá somos fruto de la muerte precisamente.

Nuestro proceso se basa en pi, en la sucesión de Fibonacci.

Nuestra conciencia es la que determina el tiempo, es la que determina el punto espacio/tiempo de modo que podamos vernos, decir, existir, la que permite estética. Nuestra conciencia es el periódico (diario) del universo.

EL BENEFICIO DE LA DOBLE MORAL

Una buena estrategia, o la ideal, es perder la conciencia o hacerse el inconsciente. La doble moral de los seres (no es cosa de políticos, de hecho ellos son tan humanos o más que nosotros), es cosa de todos nosotros. Y la doble moral nos permite resistir, subsistir e incluso sobrevivir, y ante eso no hay tutía, si subsistes lo logras, sigues en este mundo latente, sigues feliz bajo conciencia, o bajo inconsciencia. TODO POR LA VIDA.

No pervive el ser con una única conciencia, con una única moral. Eres consciente de la felicidad de comerte unos buenos langostinos al lado de un delicioso y frío vino blanco a -28 grados, frente al sol poniente del atardecer, junto a la persona que amas, sabiendo que al otro día tienes el hotel pagado y una pensión, y esa conciencia no la vas a poner en tela de juicio por el desgraciado o vago que se apareció en la terraza del restaurante para mostrarte (en realidad solo con su estética), la tragicomedia de la existencia. Volteas la mirada, no apoyas ese espacio-tiempo, no permites que afecte tu estética-conciencia.

Al otro día puede que seas atropellado por un auto y tengas que pasar en el hospital. Tu punto espacio-tiempo, estética-conciencia, propósitos, esos ataques de la química cerebral y densidad atómica del momento (recordar que la velocidad determina la densidad de la masa), serán absolutamente de tu propiedad. Al doliente o limosnero de la noche en un momento dado no le interesa, no participa y no puede hacer nada… ¿o si?. No obstante la situación no hace parte de la voluntad de ninguno de los dos.

En esta situación, las malas energías (como por ejemplo odiar, mirar mal, pensar mal) influyen definitivamente, pero esto no salva la situación inmediata, no obstante por una actitud con intensión (proveniente de un ser en despertar de conciencia) puede darse aquello de “cambia la forma en que miras las cosas y las cosas cambian”.

Es decir, en el momento de la cena, dar o no dar no es una instancia decretada, es una opción, casi arte, que no debe valorar tu primera conciencia, pues habría congestión, tribulación en tu corazón (mente débil). Das o no das (como dirían los más religiosos), con el corazón, no con la conciencia. No puedes usar la conciencia de tu bienestar/momento en la terraza para evaluarte en otras cosas como si eres bueno o caritativo, y la realidad del pordiosero no puedes conocerla por su estética (apariencia) solamente.

LOS PROPÓSITOS Y LOS FRENOS

Los propósitos van acompañados de frenos, porque cuando estableces una meta te ves obligado a refrenar unas cosas y potenciar otras, por tanto te metes con la ley del flujo natural que propone el universo, de alguna forma intervienes la ley.

Pero la carencia no está en ser tan general, totalitario, definitorio. Pero, ¿deberías optar por la Ley de promedios, o la del intermedio?. Una cosa es o no es; que la quieres, entonces ya es una energía. Y esa energía en cuanto nace y es propósito, iniciativa, surge en algún lado del universo.

Dices, quiero un carro, y esa iniciativa se pone en marcha en algún lado, y en la medida que tu le des intención, es impronta, puede que en el otro lado otro ser este diciendo “quiero entregarle este carro a alguien”

Por eso esta charla dice que los propósitos caminan con los frenos como compañero. La creatividad, la conciencia y la constancia pueden ser tus combatientes-acompañantes, pero estos combatientes no deben convertirse en signos negativos y ciegos, por eso la conciencia y la creatividad.

En un momento dado debes esgrimir la bondad, la levedad de tu ser y conciencia… la autoconciencia, para rebasar los límites, para disrumpir.

Los propósitos no deben ser ciegos y torpes, no, la energía tiene como particularidad el movimiento, no lo olvides, que en la medida de una menor velocidad más masa, más peso, menos electrones actuando, menos intercambio.

Menos masa más intercambio, si respiras rápido, rápido tu aire se intercambia con todo lo que te rodea; si respiras lento, pesas, no gastas grasa, la enfermedad te visita.

Cambia, mueve, se veloz en las decisiones, toma decisiones pero cámbialas rápidamente cuando sean abstrusas, cuando den tropiezos.

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