Hoy no creo ni en mí mismo, todo es truco, todo es falso…

Con este magnífico y a la vez melancólico bolero de Rolando Laserie, destaco la frase “Hoy no creo ni en mí mismo, todo es truco, todo es falso…” Y ustedes se preguntarán el por qué de tanto “negativismo”, sobre todo en un blog tan pro y positivista; sin embargo no desprecien esta, la siguiente explicación sobre una gran realidad a la que nos desprendemos sin hacer nada pero cada día nos escuece la razón.

Nuestro cerebro nos engaña, dentro de su naturaleza, y nosotros como a un niño bello y mimado se las pasamos todas, luego las consecuencias de “cada día”y el resultado casi irreparable de algunos sucesos.

Los nuevos precursores de temas neurocientíficos como el neuromarketing, han tenido que llegar a las conclusiones a través de la mercadotecnia, es decir, desde el afán por conocer los gustos del consumidor.

Se visualiza que el funcionamiento del cerebro humano, lejos de gozar del gusto real y nítido supuesto en el raciocinio que desarrolla la corteza cerebral, proviene de inquietos y viciados rincones, como por ejemplo del cerebro reptil y de la zona límbica.

El secuestro a la amígdala puede desembocar en radicales actitudes de la vida diaria 

A menos que tengas la memoria prodigiosa de más de 100 millones de años, cuando este cerebro se empezaba a formar, no me digas que lo que tu mente dicta y tu haces es lo que claramente  has pensado, nada más lejos de la realidad.

Lo que si podemos empezar a valorar es que desde hace varios años el ser humano se viene empeñando en llegar a la claridad de la mente desde lo espiritual e incluso se vaga con logros en los estudios de la autoconciencia, pero no mucho mas. No obstante avezados personajes como Martin LindstromJürgen Klarić han logrado importantes descubrimientos y disertaciones.

Jürgen echa mano de grupos profesionales y los últimos equipos técnicos posibles para obtener la razón del inconsciente, intentando leer hasta la más mínima conexión neuronal con el fin de delatar el por qué, por ejemplo, las personas dicen una cosa y hacen otra.

Vamos conociendo con más precisión las subdivisiones y funciones de cada parte del cerebro y una de las cosas que nos sirve bastante conocer es que el cerebro es siempre progresivo y creador; y en el camino vemos  que este no distingue entre lo malo y lo bueno, sobre todo si no se lo decimos; también elige el peligro casi de manera inconsciente.

CONCLUYENDO

El cerebro reptil es más poderoso que los otros dos (neocortex y límbico); no habla y no siente, solo actúa, predomina en el comportamiento, al activarse en los humanos muestra el animal que llevamos dentro. ¿Qué hace sin pensar una madre cuando ve que van a lastimar a su criatura? ¿Qué hace una persona cuando le sorprenden con un pito al cruzar desprevenido la calle?

El cerebro está dispuesto a las adiciones gracias a la generación de dopamina, este neurotransmisor genera comportamientos con el placer como recompensa. El sexo y la cocaína, por ejemplo, son grandes generadores de dopamina.

Cualquiera diría que aprender no puede ser malo, pero esta adicción es precisamente un proceso de aprendizaje enfermizo, además de un tipo de aprendizaje emocional muy eficiente en el que intervienen varias secciones del cerebro.

Por eso es fácil retomar adicciones como el uso del cigarrillo después de pasado el tiempo, ocurre como cuando aprendimos a manejar bicicleta, pueden pasar años sin montar en una pero fácilmente recordaremos como manejarla. En este aprendizaje se da la memoria emocional, como decíamos, en la que confluyen varias partes del cerebro.

“HOY NO CREO NI EN MI MISMO, TODO ES TRUCO, TODO ES FALSO…”

O también podríamos titularlo “la neuroplasticidad del cerebro”

El cerebro siente el dolor del otro, incluso si sabe que está viendo una imagen irreal se activan los reflejos de dolor, ansiedad, pena.

El cerebro miente, son muchos los casos de percepción visual y el principal ejemplo quizá sean los trucos de magia, los cuales consisten en simples acciones de distracción sensorial.

Podemos asegurar que unas lineas paralelas se mueven sin que sea verdad, podemos decir que un color es otro, creamos imágenes y memorizamos información sin darnos cuenta.

Los procesos del subconsciente llevan su propio ritmo 

“Hoy no creo ni en mi mismo”, no debo creer en la primera instancia de las emociones. El cerebro es una máquina muy potente con gran capacidad de almacenamiento y proceso, y en neuromarketing se logran mejores resultados con la asociación de objetos, por eso las ideas con sentido y las historias son tan poderosas en el aprendizaje y el conocimiento.

NEUROPLASTICIDAD

Y el tema final de esta disertación es precisamente la capacidad y posibilidad del cerebro para cambiar. Podemos modificar físicamente ramales dentríticos desde concepciones y determinaciones externas, es decir, podemos mandar a nuestro cerebro.

Como decíamos al principio el cerebro se modifica para mal o para bien, desarrolla dopamina, serotonina y oxitocina en procesos para mal o para bien. Pero hagamos aquí una reflexión: ¿Lo malo y lo bueno es igual para todo el mundo?  

Entonces comprendamos que al final el cerebro tiene razón, maneja su lógica propia, es abierto y creativo, es inmenso y posibilitador de toda idea.

Desde nuestra posición de querer ser mejores personas usemos la neuroplasticidad que nos permite nuestro cuerpo para hacer ejercicios de Intención y Actitud; y fortalezcámonos en la autoconciencia.

 

 

 

 

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