LAS EMOCIONES ¿Cómo funciona el cerebro?

las emociones el cerebroDurante una crisis emocional el cerebro se debe contestar dos preguntas:

¿Cuál es la causa por la que me siento así?

¿Me siento culpable o avergonzado?

Tanto el orgullo, como la culpa, el enojo, o la vergüenza, activan circuitos neuronales que nos hacen generar conductas poco pensadas que buscan una recompensa inmediata que si se obtiene genera felicidad.

Que tiene en común retardarse a una cita importante debido al caos del tráfico vehicular, con haberse perdido, incumplir una promesa, que te regañen frente a tus amigos o compañeros?

LAS EMOCIONES Y EL CEREBRO

El orgullo, la culpa y la vergüenza están detrás de los procesos para aumentar o reducir el dolor. El córtex prefrontal modula la activación de la amígdala cerebral que se apodera de las emociones.

La ínsula, que detecta dolor, odio y aversión, activa el núcleo accumbens que a su vez libera la dopamina. La dopamina exije el final feliz de los sucesos de nuestra vida.

El cerebro aprende este proceso, lo que explica que estas emociones tengan en el fondo un proceso de aprendizaje, pues se busca una recompensa secundaria en la adversidad.

¿CÓMO FUNCIONA LA PREOCUPACIÓN?

Al preocuparnos se activa un proceso de atención anticipada a corto plazo, con lo cual hace que el cerebro se sienta mucho mejor al hacerlo, pues disminuye su tensión y auto frustración.

No es malo sentirnos preocupados por periodos cortos, esto nos hace competitivos, sin embargo preocuparnos por mas de 90 minutos por una situación, constituye un problema pues se genera tensión que por ende activa sistemas hormonales, estos a su vez pueden ser contraproducentes para el cerebro.

Una preocupación propiamente dicha es una activación permanente del cortex prefrontal, intentando dar lógica a la emoción que proviene del sistema límbico.

Cuando decimos “lo siento”, agradecemos o reconocemos la falta, entonces el cerebro libera dopamina y serotonina, que se traduce en la generación de relajamiento, bienestar y sensación de certidumbre.

Por su parte el giro cingulado interpreta mejor la emoción e intenta mantener una adecuada interpretación del entorno. Entonces la corteza aprende a sentirse feliz con esto.

Conocer e interpretar los sentimientos negativos nos permite ser más felices

Se hace necesario etiquetar las emociones: enojo, ansiedad, tristeza, asco, dar una explicación de las cosas, para ayudar al cerebro a entender la emoción.

Al ver una cara se activa la amígdala cerebral, percibimos qué emoción siente la persona, es la activación del giro del cíngulo. Por ende la etiquetamos para nunca olvidarla. Corteza prefrontal.

De modo que entre mas conocemos las emociones, la corteza prefrontal disminuye la activación de la amígdala cerebral, mejorando el control de las emociones. Prestamos más atención y evitamos generar tensión.

Cuando el cerebro no comprende las emociones que ve, no puede etiquetarla y por eso se activa el sistema límbico, de modo que se generan sensaciones de miedo o enojo. Un cerebro feliz evita emociones negativas. Si las percibe las entiende e intentará evitarlas o controlarlas, es todo un proceso de madurez cerebral.

Nadie que tenga buena salud mental busca emociones negativas para vivir y convivir. Si esto sucede es porque existe un trastorno de la personalidad.

Un cerebro asertivo nos puede hacer más adaptados y con la capacidad de encontrar más fácilmente lo que buscamos, en algunos de estos casos puede que decir lo que queremos a otros no les agrade y nos descalifiquen.

TOMAR LA MEJOR DECISIÓN, LA INTELIGENCIA DEL CEREBRO

Una decisión correcta nos acerca a la felicidad; varias decisiones importantes nos otorgan seguridad y aprendizaje, además que nos ayuda a cambiar como vemos el mundo. Cualquiera de las dos, tomar una decisión buena o mala hace aprender al cerebro, la madurez del cerebro radicará en entender los resultados de las decisiones y afrontarlos.

Decidir tomar determinaciones ayuda al cerebro a eliminar tensiones, se trata de una activación cada vez más en la corteza prefrontal, que madura y logra conectar mas neuronas.

La activación de los ganglios basales es lo que permite que estemos pensando varias veces el problema, dando distintas respuestas y quitando objetividad… como se dice “dándole vueltas al asunto”.

Pero este actividad es la búsqueda por disminuir la dopamina, eliminando el sistema límbico y al mismo tiempo jerarquizando decisiones; esto a su vez nos puede  ayudar un poco a ser perfeccionistas, competitivos y escrupulosos. Entenderlo nos puede rebajar algunas veces la tendencia obsesiva, ya que es gratificante tener la razón.

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